Siempre iba a los conciertos con una vieja silla, casi sin asiento, a la que su padre había recortado las patas y que le dejaba la cabeza casi a la altura de las teclas. Llegaba ataviado con abrigos y bufandas, independientemente de la temperatura que hiciera, dejaba las manos en remojo durante veinte minutos antes de tocar y evitaba el contacto físico con extraños. Glenn Gould.
No quiero entrar en datos estadísiticos porque esa nunca ha sido mi idea, salvo contadas excepciones, este señor era uno de los temas pendientes que tenía desde hace tiempo y qué mejor forma de retomar el blog que dedicarle un humilde “homenaje”…como otros tantos genios escandalizó a los más puristas, rompió con las normas establecidas, ganó admiradores y también muchos detractores, su forma poco ortodoxa de tocar el piano, sus tarareos mientras interpretaba la música, su rechazo a tocar en público desde 1964 para dedicarse exclusivamente a las grabaciones en estudio (y a sus programas de radio), que preparaba meticulosamente y que junto a sus conciertos llevaron a convertirle en uno de los mejores intérpretes de Bach de la historia, y todo esto hizo de él una leyenda de la música, a lo que ha contribuido también el diagnóstico póstumo de Síndrome de Asperger.
Me ha costado mucho decidirme con los videos pero empiezo por uno de su juventud y en el que en el minuto 1.58 tiene un detalle de GENIO ABSOLUTO:
Y aquí vuelve a hacer que Bach aplauda desde su tumba:
Un GENIO que ha marcado la forma de entender la interpretación de J.S. Bach y que como “bicho raro” aquí tiene su templo.
